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Acerca de algunas estrategias simbólicas de apropiación…



A partir de los conflictos suscitados primero en el Parque Nuevo y luego en el Puerto Nuevo, sectores de la ciudadanía desde hace un tiempo están intentando poner en debate, el tema los espacios públicos: a quién pertenecen, quién puede decidir sobre ellos, con qué criterios pueden ser usados, etc. La urgencia de poner en discusión la (supuesta) potestad que el Estado (o, lo que es mucho peor, los “socios” del funcionariado) tiene sobre los mismos para generarlos, investirlos de sentido, gestionarlos, etc… creo que resonó en “Urbanidades”, una muestra llevada a cabo entre el 2 y el 17 de mayo en Máxima Expresión (Tucumán 738) por tres jóvenes artistas de la ciudad.


Allí, las obras de Ivan Galiussi, de Florencia Penna y de Francisco Vásquez nos permitían visualizar nuestra ciudad desde distintas perspectivas, pero con –creo entrever- un fuerte tono común que las vinculaba. Y prueba de esta lo puede dar la obra conjunta: una intervención a un plano de la ciudad.

Paraná más que un motivo era una razón: Penna fotografió cielos y, en una búsqueda íntima, algo nostálgica y un poco onírica los intervino digitalmente imaginando en ellos otros colores y otros horizontes. Galiussi por su parte construye una serie de postales hipotéticas donde la geografía urbana de Paraná “dialoga” y se funde (fotomontaje mediante) con otras ciudades, tomando prestadas de ellas unas pagodas, un morro carioca o una playa, riéndose un poco tal vez de las aspiraciones globalizadas del medio-pelo. Finalmente, Vásquez acota la mirada sustrayendo toda imagen accesoria y extraña a lo que quiera decir. Así genera, por un lado, tres vistas panorámicas (derecha, frontal e izquierda), mientras que, por otro, recrea o imagina escenas de la ciudad y sus transeúntes, sus objetos, su arquitectura, mostrándonos un poco con humor y otro poco con ironía qué hacemos y qué podemos hacer nosotros dentro de ella.
Veo que los trabajos de Vásquez, Galiussi y Penna testimonian a partir del anhelo, la expectativa, el contradictorio vínculo de proximidad/lejanía, la mirada irónica o incluso, la pesquisa etnográfica, los vínculos afectivos e intelectuales que la ciudad es capaz de generar en los vecinos. Y no es casual que la muestra se titule “urbanidades”, porque lo urbano de la ciudad nunca está conformado por una anexión sucesiva de propiedades privadas o espacios recreativos sino por una amalgama donde los espacios públicos articulan y dan cuerpo a la experiencia de “lo urbano” y “lo público”. Creo que un poco por esto puse en diálogo de manera automática las obras de aquella muestra y el problema de los espacios públicos apropiados por las elites gobernantes.




Fede Brollo
Paraná, Junio 2008


Publicado, a fines de contribuir con la discusión sobre los espacios públicos, en “El caracol” (Página de distribución gratuita de la Biblioteca Caminantes. Paraná, Junio 2008)

Sobre "El espíritu del joven Borja" de Fer Callero

"El espíritu del joven Borja" es la primer novela de Fernando Callero. No llegué a ella sólo por azar: antes, el año pasado, lo había escuchado leer sus poemas en el ciclo “Cabarute de Puesía”. También cantó y contó, mientras preparaba su guitarra y ordenaba sus papeles, un chiste maravilloso y delirante. Aquella vez quedé asombrado con su performace y las imágenes que brindaban sus textos. El placer de narrar y hacer trabajar la lengua estaba “ahí” no sólo como palabra sino como acción y cuerpo. Un acto estético algo extravagante, pero a la vez delicado…

El espíritu se nos presenta en la contratapa del volumen como una novela ensamblada con hilos del romanticismo intemporal, una Bildungsroman al estilo de Hermann Hesse, temáticamente ligada a “novela marina” cuyos referentes clásicos son Melville y Hemingway, con bastante del ritmo insistente de las aventuras fantásticas… los calificativos aflorarían consecutivamente hasta enviciar la reseña. Pero al fin el ejercicio de Fernando elude las etiquetas genéricas porque, las referencias literarias (presentes fundamentalmente desde registros de verosimilitud) están siempre presentes y acechan a la historia pero no asfixian nunca, Fernando logra unificarlas y sopasarlas con elegante precisión y, al mismo tiempo, desde esta síntesis y con desenfado logra contar una historia propia que toma cuerpo en una contexto bien contemporáneo.
Marco, el protagonista de esta historia, es un joven argentino que llega un verano a Ibiza con una mano atrás y otra adelante. Viene escapando de alguna de las crisis cíclicas de nuestro país, busca trabajo y, a la vez, diversión (¡aquello es Ibiza, la fiesta, el descontrol, el consumo, la promiscuidad, el éxtasis!) Sin tener experiencia marina, consigue que una familia tilinga española lo emplee como grumete del “Alba”, barco que será escenario de conflictos y espacio narrativo, la casa de Marco y, a la vez, móvil recreativo de sus jefes. Las compañías de Marco serán Gianni y Borja. El primero es un joven italiano –otro sobreviviente- del cual se enamora, compañero de juerga y baile, pero además aquel con el cual comparte momentos cotidianos y hasta tiernos. El último, en su fase espectral, es el hijo de sus dueños, quien en medio de una de esas salidas veraniegas a bordo del Alba desapareció misteriosamente. Marco entablará con él una relación que bordea el espiritismo. En escenas de una simpática pero profunda sátira Callero narrará cómo los padres tilingos-burgueses no pueden aceptar la pérdida, el extravío y, en definitiva, la muerte del hijo y por ello viajan irrevocablemente por el archipiélago que está entre Ibiza y Formentera mientras que el argentino (el alter-ego del autor) acepta la presencia del joven Borja, lo sabe ahí, lo intuye y por ello puede (con)vivir y hacer su lugar en el lugar del otro.

Al inicio del libro Marco dice "quiero apropiarme de este barco a fuerza de maña", sin embargo no sólo se relata una (alegrísima y alegórica) “lección de resistencia”, allí hay –creo ver- un intento por generar una narración bajo el signo de cómo-vivir-ahora.

Del autor:
Fernando Callero (1971), un "pibito de Concordia" que desde 1994 vive en Santo Tomé, es Licenciado en Letras, escritor, músico, editor, gestor independiente, blogger y una infinidad de etcéteras. Ha publicado el libro de cuentos “El ojo de Víctor” (Bajo la Luna, 1999) y varios títulos de poesía de confección artesanal. En 2000 ganó el Premio Provincial José Pedroni (Santa Fé) por su libro de poemas “Ramufo di Bihorp” (recientemente reeditado por la novel y bienvenida Ediciones Diatriba –Santo Tomé-).


Datos:
Autor: Fernando Callero
Título: "El espíritu del joven borja"
Datos editoriales: Ed. "Bajo la luna", Agosto 2007, 126 pág
+data: http://www.marlboroblog.blogspot.com
http://www.myspace.com/salvadorbachillersalvador